jueves, 20 de diciembre de 2012

EN BUSCA DE AMOR DEL PADRE


Una tarde muy lluviosa se hallaba una niña muy pequeña, se llamaba Teresa; tenía  siete años de edad, era de contextura delgada y también muy alegre, ella no tenía   donde refugiarse de la lluvia, sus padres la abandonaron a su suerte.
De repente vio a lo lejos un viejito, éste la llamó y le dijo:
-Pequeña, ¿Qué  haces por aquí sola? ¿Tienes dónde pasar la noche?
A lo cual Teresa respondió:
-Mis padres me abandonaron y no tengo donde refugiarme.
El viejito se sintió muy apenado al verla con los ojos llorosos, y muy asustada. Así que el viejito decidió llevarla a su casa.
Horas   después, en la casa del anciano… Teresa muy alegre pregunta:
-¿Me  puedo quedar algún por algún tiempo?
El viejito respondió:
-Me  recuerdas a mi pequeña hija que falleció, por esa razón te diré que sí.
Pasaron los años y Teresa consiguió un buen trabajo, y siempre agradecía a aquel  viejito diciéndole… ¡Papá!

Rosario del Pilar Mamani Sullo
Villa Cerrillos, Cerro Colorado, Arequipa
2012

UN TRATO TENEBROSO


Hace tiempo atrás cosas raras pasaban cerca del nuevo integrante de nuestra familia, un hermoso bebe, no sabíamos el porqué.
No se sabe como el bebé salía de su cuarto y bajaba las escaleras hasta la sala. Instalamos cámaras de seguridad para ver que sucedía porque pasaban cosas raras en la casa. Al parecer una de esas noches, habían entrado a robar la vivienda, pues encontramos los muebles desordenados. Pero las cámaras revelaron que las cosas se movían solas y la familia se asustó tanto al ver los videos; llamaron a un exorcista para que les explique qué estaba pasando y él respondió que probablemente sería un fantasma o un monstruo que quería al bebé por último dijo que averigüen si alguno de sus parientes había realizado algún trato para cambiar al pequeño por un objeto.
Y llegaron al centro del asunto pues resultó que la abuela materna del bebé realizó un pacto oculto con un cadáver en el cementerio.
Unos días después regresó el espíritu e intentó llevarse al niño pero su madre no dejó que eso pasara y el espíritu empezó a poseer el pequeño cuerpo y ella no dejaba que se acerquen al bebé. La empleada del hogar le dijo al esposo de la señora que coloquen un rosario de metal y derrame en él, óleo y agua bendita y se lo colocaran en el cuello. El caballero siguió el consejo de su sirvienta y colocó el collar en el cuello y por el espíritu salió… e ingresó al cuerpo de su tía, quien se encontraba presenciando toda la escena, la mujer enloquecida corrió con dirección al río del pueblo, se lanzó, hasta hoy no se encuentra el cadáver.

Luis Fernando Andía Hancco
Villa Cerrillos, Cerro Colorado, Arequipa
2012

MI MASCOTA ES UNA BESTIA


Cuando tenía entre 5 y 6 años mis padres trabajaban mucho y me quedaba sola en casa mirando televisión. Mientras estaba sola, leía una historieta en la que aparecía un monstruo espantoso, me asustaba mucho y empecé a llorar. En ese momento mi madre llegó a casa pues ya había regresado de trabajar; mi papá al poco rato también llegó de trabajar y ambos se asustaron al verme llorando, me preguntaban ¿qué había pasado? … no dije nada a mis padres.
Al día siguiente otra vez mis padres se fueron a trabajar y otra vez me quedé sola y miré la historieta de nuevo pero era cómo si me atrajera la bestia que estaba dentro  de la historieta. Me puse a leer todo sin saber que la bestia se hizo realidad y encima de mi ropero se había materializado, me miraba; yo no sabía pero al instante me di vuelta y la bestia se vino contra mí, no logró devorarme, supongo que él quería eso.
Mis padres llegaron justo en el momento de la pelea y asustados echaron vinagre y bicarbonato entre otras cosas más. Me  asusté y empecé a llorar. Mis  padres me contaron que la bestia ya se había marchado. Eso no ocurrió, ese monstruo quería mi amistad, y yo no me di cuenta. Y es así que la bestia hasta el día de hoy, es amable y  buena, se queda conmigo, jugamos como buenos amigos mientras mis padres se van a  trabajar.

Flor de María, Quispe Huaraca
Villa Cerrillos, Cerro Colorado, Arequipa
2012

EL GATO CELOSO


En una casa vivía una hermosa joven de 19 años, la joven se llamaba Susana, tenía un gato de color plomo con rayas negras. Susana siempre mimaba a su gato, el gato quería que Susana esté alegre y sólo la quería para él.
Una tarde Susana fue con sus amigos a una fiesta; un chico se acercó a Susana le pregunto por su nombre, ella respondió amablemente, el joven se llamaba César.  César le pregunto a Susana si quería bailar con él, bailaron toda la noche y se hicieron buenos amigos.
César y Susana salían juntos, iban a comer helados, etc. Susana empezaba a sentir algo por él. Pasaron siete meses y César decidió declarar su amor a Susana, y se hicieron enamorados.
Pasaron dos meses y Susana dejaba poco a poco de acariciar y mimar a su gato. El gato se ponía cada vez más celoso.
Una tarde Susana invitó a César a cenar en su casa, mientras cenaban el gato ardía en celos. Llegaron las once y media de la noche, era muy tarde para volver a casa;  Susana invitó a César a pasar la noche en su casa, aceptó sonriendo.
César durmió en el sofá y Susana en su habitación. Mientras César dormía, el gato decidió ahorcarlo con su cola, el gato creía que Susana se olvidaría de él.
El gato tomo la decisión de matarlo ahorcándolo con su cola, bajó a la sala, enroscó su cola en el cuello, el invitado no podía respirar. Le presionaba fuertemente el cuello cuando de repente hizo caer un florero. Susana se asustó, bajo rápidamente, pero lamentablemente César ya estaba muerto.
La dueña decidió matar al felino, pero el animal no se dejaba ahorcar fácilmente, el gato logró zafarse y salió corriendo por la ventana, nunca regresó a casa.

Evelin Julisa Condori Uraccahua
Villa Cerrillos, Cerro Colorado, Arequipa
2012

EL CAMINO AL CIELO


Cuando tenía 10 años, mientras desayunaba en casa con mis padres, mi papá nos  empezó a contar a mis hermanos y a mí, lo que pasó con  mi abuelito.
Se puso de pie y empezó a decirnos que cuando el tenía 20 años, mi abuelito murió “temporalmente” por toda  una semana. Cuando despertó, le contó a mi papá lo había  visto y pasado.
Después de ese suceso extraño, le dijo que caminó y vio una luz brillante que la atravesó y después camino por cerros, quebradas y montañas. Luego, al llegar a un gran río de color rojo que  parecía de sangre, no sabía cómo atravesarlo; vio a su perro al que lo había querido mucho lo abrazó y caminó al borde del río se lanzó con el perro para llegar nadando a la otra orilla. Ya en el río, una extraña fuerza jalaba a mi abuelito para que no cruce el rio. Después de pasar el río, el perro regresó a la otra orilla.
Y mi abuelito se quedo triste por su mascota, pero siguió corriendo hasta que llegó a un portón enorme era casi como la puerta de un castillo, lo atravesó y caminando un poco mas llegó a otra puerta donde había una persona que le dijo: “Tu no tienes porque pasar esta puerta” y mi abuelito contestó: “Yo tengo que llegar porque mi alma ya fue llamada”. Lo dejaron pasar, ya llegando a la ultima puerta se escuchó una voz que decía: “Regresa por donde viniste porque todavía tienes que vivir un tiempo más”. Después de esa aventura sobrenatural mi abuelito despertó en su casa.
Hasta hoy no puedo creer nada de lo que pasó a mi  abuelito, pero me gusta  escuchar esta historia.

ANA  BEATRIZ  CHECYA NIFLA
Villa Cerrillos, Cerro Colorado, Arequipa
2012

MI ABUELITA Y EL CONDENADO


Cuando  tenía  8 años, me  contaron una historia que no podía creer. Se trataba de mi  abuelita, y lo que le había pasado cuando era joven. Por lo que me contaron, mi  abuelita estaba embarazada de mi mamá y por entonces mi tío era un niño pequeño. Éste  es el caso. Mi  abuelita, regresaba de una fiesta que  hubo en  el pueblo; cargada de mi  tío  y  en  el  vientre  mi  mamá. Ella regresaba  sola  y en las casas del pueblo no se  encontraba a nadie; llegó a casa, de repente escuchó un ruido constante que provenía de la casa vecina.
Ella muy asustada no sabía lo que era, pero se asustaba más y más. El sonido parecía  el grazno de un ganso que se le acercaba, ella  cogió  una  piedra larga, hizo la señal  de la cruz y se la amarró a la cintura, el grito del aparente ganso  estaba  cerca a ella. Al verlo, inmediatamente se dio cuenta  que era una especie de condenado; mi  tío  comenzó  a silbar. Al parecer, y según me lo contaron, el condenado se dio cuenta  que  habían  dos espíritus junto a ella mi  abuelita  que  la  protegían, él se alejo hacia la carretera  y  mi abuelita corrió a casa.
Al día siguiente mi  abuelita contó lo sucedido a mi abuelito, él le avisó que aquel  condenado  buscaba  el  perdón  de  la vecina de  mi  abuelita ya que estando en vida le hizo mucho daño, él  era  el  condenado que asustó a mi  abuelita aquella noche.

Ana Gabriela Quispe Huallpa
Villa Cerrillos, Cerro Colorado, Arequipa
2012

domingo, 16 de diciembre de 2012

EN LA CARRETERA


Una de la madrugada; la oscuridad hacia que la noche oliera a muerte. La densa neblina impedía ver más allá de cinco metros; en tanto las hierbas, pastos silvestres el sueño hacia presa del abuelo, quien conducía el pesado camión cargado de troncos. Sus rendidos párpados hacían que sus pestañas se unieran entre sí, al costado derecho de la caseta iba sentado "hermano Roger", el ayudante del abuelo. Roger, mantenía los ojos redondamente abiertos a la expectativa de toda maniobra del abuelo.
En tanto yo, el nieto, en la plenitud de sus ligeros 8 años; buscaba abrigarme entre mi abuelo. Roger sentía los pies helados, las manos frías y el rostro apretado por el frío el abuelo cuidadosamente deslizaba sus gruesas y cansadas manos sobre el timón. Y cada vez que el motor requería potencia, encogía el pie izquierdo, luego presionaba con fuerza el embrague simultáneamente cambiando la velocidad.
A la vez el abuelo la limpiaba con un retazo de costal viejo. Fue entonces que Roger sugirió: 
─  Abuelo, mejor descansa...

El abuelo con voz gruesa y enérgica sentenció:
─  ¡Carajo! ¡Los hombres nunca se cansan!
─  ¡Para abuelo! ─  el camino ya no se notaba,  la nevada hizo lo suyo.
El abuelo grito a Roger:
─  ¡Ya te dije! además coge la lampa y vas a ir adelante abriendo huella y me guiaré por ella.
Roger, sin pérdida de tiempo abrió la puerta, sacó una pala de la parte posterior del asiento e inmediatamente se puso a abrir camino, el abuelo muy cuidadosamente empezó a guiarse.
Luego de avanzar unos doscientos metros, Roger caminaba pero resbaló y cayó. Ell abuelo me dijo:
─  Este es un "cojudo murmullo”, anda dile que suba que vamos a quedarnos a descansar, ya falta poco para llegar a la carretera principal, ya que de ahí para adelante todo es bajada...
Muy ágilmente salté al camino y fui a decirle a Roger que dejara de abrir camino que íbamos a descansar.
Hábilmente el abuelo estacionó el camión, dejando un angosto espacio como para que pasara otro camión. Sacaron tres frazadas de la parte posterior del asiento, procedieron a cubrirse cada uno casi en la misma posición en la que viajaban.
─  Roger, sólo una pestañeada y nos vamos...
─  Ya abuelo
Rápidamente el abuelo había logrado sumergirse en profundo sueño, Roger buscaba mejor posición, aún así no lograba dormir.
Después de 10 minutos aproximadamente, Roger vio una señora y quiso despertar al abuelo:
─  Abuelo,  mira parece una señora la que está afuera caminando, ¿pero aquí? y ¿a ésta hora?   Abuelo, abuelo... en voz baja y temblorosa trató de despertar al abuelo.
─  Mira esa señora ─  agregué.
El abuelo despertó exaltadamente.
─  ¡Qué pasa!
─  Mira abuelo, esa señora ¿qué hará a ésta hora… y sola?
Volvió a activar el limpia parabrisas.
─  ¡Qué carajo!
Encendió las luces e inmediatamente se escuchó un grito desgarrador que sacudió las almas de los tres y los cerros simultáneamente contestaron el prolongado grito. Extendió los brazos y se pudo ver claramente su mortificado rostro, sus largos brazos, sus despellejadas y huesudas manos que intentaban rasgar el camión. Notábase también sus largas y torcidas uñas que arañaban el aire, la rotosa y podrida bayeta que cubría al diabólico ser. Se desprendía con la fuerza del viento, su espantosa y larga cabellera, se dejaban colgar desde su cadavérico cráneo casi hasta la cintura frente a los estupefactos rostros de Roger, el abuelo y el mío.
El abuelo inmediatamente reaccionó e intentó encender el motor; uno, dos y tres intentos…
─  ¡Nada carajo!
Un intento más y encendió, desesperadamente puso en marcha el camión, las bruscas maniobras hicieron que el esquelético ser se hiciera a un lado, presionó el acelerador y empezamos a huir. En tanto el momificado cuerpo, intentaba detener el camión con ése grito desgarrador y diabólico que se hacía cada vez más lejano.
Se alejaron poco a poco y el abuelo sólo atinó a decir con una voz temblorosa:
─  ¡Dios Santo! perdona a ésa pobre condenada, mientras mi hermano Roger y yo, nos pusimos a rezar.
¿Qué era eso abuelo?, pregunte aún titubeando.
─  Eso es una condenada, Dios la ha castigado y enviado a la tierra a pagar su condena hasta llevar un cuerpo y alma. Buscan niños que no han cometido pecado alguno. Estos condenados seguramente, antes de su muerte han escondido dinero o algún objeto de oro y nunca han dado a conocer su existencia. Una vez muertos son condenados y andan penando, pagando su ambición terrenal.
Tuvimos mucho miedo pero finalmente llegamos a casa.

QUISPE QUISPE, Wilbert
Villa Cerrillos, Cerro Colorado, Arequipa
2012