domingo, 16 de diciembre de 2012

EL ESPEJO


Carina  había heredado una propiedad, era una casa vieja y llena de antigüedades donde vivía su tía toda su vida, jamás se había casado y todos sus familiares habían muerto. Carina  era la única que quedaba. Siempre pensado que su tía era muy rara, muy fría y sin sentimientos; había vivido sola nunca le había hecho falta nada, pero su vida era vacía así que la muerte de su tía no le había afectado mucho.
Carina pasaba por una situación difícil y la herencia le venía bien, y decidió mudarse para vivir ahí. La casa era grande y tenía varios cuartos, al instante empezó a sentirse sola en aquella enorme casa. Esa noche estaba cansada y se recostó en su cama y mientras dormía sentía que alguien le ahorcaba, despertó y se dio cuenta que hacia mas frió de lo normal.
En cuanto pudo se volvió a dormir y tuvo un extraño sueño, era su tía que le señalaba una puerta, ella no pudo comprender lo que decía su tía, pronto quiso despertar y no podía; reunió todas sus fuerzas y logró despertar con todo el cuerpo cansado por la lucha.
Bueno a la mañana siguiente terminó de arreglar sus cosas y dirigió al cuarto de aquel sueño, y ahí encontró cajas viejas, pensaba que solo era un sueño esa noche trató de calmarse y se fue a dormir. Cuando de pronto vio a un hombre y que la tomó de los cabellos y la arrastraba por el pasillo hacia el cuarto; ella luchaba pero no podía contra eso, la amarró con la cadena a una estaca que había en su cuarto. De pronto la oscuridad salió y su tía apareció, le dijo:
─ Necesito un cuerpo para regresar a la vida, te arrancare toda la piel para que pueda regresar a mi casa, jamás te irás porque yo tendré  tu alma y así podré volver a ser joven.
Cuando terminó de escuchar, Carina no podía dejar de temblar, al sentir la navaja en su cara, despertó y corrió a ver el cuarto y ahí no había nada, esa noche no volvió a dormir, y quedó despierto y al día siguiente decidió irse de la casa.
En cuanto el sol salió Carina decidió buscar otro lugar a donde ir, pero su amiga no vendría hasta el otro día, así que tenía que pasar una noche más. Creyó que si no dormía, no le pasaría nada; y eso intentó. Pero al final el sueño la venció, todo comenzaba de nuevo, ella desesperada trató de huir pero no pudo y fue atada una vez más. Escuchó una voz que decía:
─ Esta vez no escaparas, tu cuerpo será mío.
Al sentir la navaja en su cuello como desgarraba su cuerpo empezó a gritar, pero nadie podía ayudarla… a lo lejos vio su imagen en el espejo, ella aun se encontraba en el suelo. Su cuerpo estaba parado frente al espejo y era su tía a la que veía en el reflejo.
Llegó la mañana y tocaron a su puerta... era su amiga que venía por ella. Al abrir su amiga le dijo:
─ Buenos días, disculpa que te dejara una noche más pero estaba de viaje, vayámonos de este lugar, que no me gusta.
─ ¿Irnos?, si acabo de llegar, ésta es mi casa.

DELGADO CONZA, Giovana
Villa Cerrillos, Cerro Colorado, Arequipa
2012

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